Para estudiar, hay que irse: Fuerteventura y el edificio universitario que no llega
La maleta de septiembre
Hay un gesto que se repite cada septiembre en cientos de casas de Fuerteventura: una familia que prepara una maleta para que un hijo o una hija se vaya a estudiar a Gran Canaria o a Tenerife. Para muchas familias majoreras, mandar a un hijo a la universidad no significa solo pagar una matrícula: significa mantener dos casas, dos vidas y dos economías durante años. Y, demasiadas veces, significa que ese joven ya no vuelve, porque cuando termina la carrera el trabajo está allí donde estudió.
No es una queja abstracta. Es la realidad de una isla que, en gran parte, tiene que exportar a sus jóvenes para que se formen.
Lo que dijo el rector esta semana
Esta misma semana, el rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Lluís Serra Majem, fue claro en una entrevista: "Pedimos al Cabildo de Fuerteventura un impulso real, tangible, para infraestructuras" universitarias. Y añadió una frase que lo resume todo: "Sin unas infraestructuras y un entorno adecuado, no podemos empezar."
El rector lo explica sin rodeos: Fuerteventura sigue sin nuevas titulaciones de grado no porque falte demanda ni porque falten ideas, sino porque falta el edificio y la financiación para ponerlas en marcha. Reclama lo que él mismo llama "un plan insular de espacio universitario": un edificio, residencias, aulas con tecnología y el personal para sostenerlo. Y recuerda algo que debería ilusionar: bien dotada, "Fuerteventura puede atraer estudiantes de España e, incluso, de Europa."
El edificio que lleva años sobre el papel
Aquí está el problema de fondo. El edificio universitario del Parque Tecnológico no es una idea nueva. Se anunció hace años. Hay incluso un análisis del Consejo Social de la ULPGC que identifica titulaciones perfectamente viables para la isla. Y la propia presidenta del Cabildo ha dicho públicamente que hay que "seguir planificando" ese nuevo edificio.
Todos coinciden en que hace falta. Y, sin embargo, el edificio no se ha levantado y no hay una sola fecha sobre la mesa. Llevamos años en el mismo punto: planes, estudios, declaraciones de buena voluntad… y ni una grúa.
Seamos justos con lo que sí existe. La Universidad de Verano de Fuerteventura funciona y trae cada año a nombres de primer nivel. La formación sénior lleva dos décadas en la isla. El estudio de titulaciones está hecho y es serio. Nada de esto es humo. El problema no es que no se haga nada: es que lo esencial —el edificio que permitiría estudiar un grado completo aquí— lleva años atascado entre el anuncio y la ejecución.
Es el mismo patrón que vemos en el agua y en la vivienda: no falta el diagnóstico, falta la decisión de ejecutar con un calendario que se pueda cumplir y exigir.
Lo que nos jugamos: el talento que se va y no vuelve
Cuando un joven se forma fuera, lo natural es que eche raíces fuera. La isla paga dos veces: primero, el esfuerzo de las familias para sostener los estudios lejos de casa; y después, la pérdida de ese talento —el médico, la ingeniera, el maestro, la investigadora— que podría estar mejorando Fuerteventura y termina mejorando otro lugar.
Una isla que no puede formar a sus propios jóvenes es una isla que se vacía de futuro poco a poco, por mucho que crezca su población o su economía turística. El relevo generacional no se improvisa: se construye dando a los jóvenes una razón para quedarse.
Lo que proponemos
El edificio del Parque Tecnológico no debería ser una promesa eterna, sino un proyecto con fechas. Por eso planteamos cuatro pasos concretos:
- Una hoja de ruta pública y con plazos para el edificio universitario del Parque Tecnológico. No más "seguir planificando": un calendario con fechas de inicio y de fin, y rendición de cuentas de cada etapa.
- Un plan insular de espacio universitario, como pide el propio rector: residencias, aulas equipadas y el personal necesario para que las titulaciones no se queden en un papel.
- Arrancar con titulaciones de grado completas, no solo másters o cursos sénior. Empezar por las áreas con demanda real y salida laboral en la isla: turismo, educación, salud, energía y economía azul.
- Becas e incentivos de retorno del talento, para que quien hoy estudia fuera tenga un camino claro de vuelta a casa.
Nada de esto es imposible. Gran Canaria lo ha hecho. Lo que hace falta es que Fuerteventura deje de ser la isla donde estudiar significa irse.
Cuéntanos tu historia
Si tú —o un hijo, una hermana, un amigo— tuviste que irte de Fuerteventura para estudiar, queremos escucharte. Hemos abierto un espacio sencillo para que nos cuentes qué estudiaste, dónde, si pudiste volver y qué te habría hecho quedarte. Cada historia nos ayuda a poner cifras y rostros a un problema que llevamos demasiado tiempo dando por normal.
Porque estudiar fuera debería ser una elección, no la única salida. Y porque una isla con futuro es, sobre todo, una isla donde los jóvenes pueden quedarse a construirlo.
Te leemos en el formulario de participación. Tu historia importa.