Balance del Cabildo de Fuerteventura: tres años, muchos millones y una isla que no lo nota igual
Esta semana, en el Pleno ordinario, la presidenta del Cabildo de Fuerteventura hizo balance de tres años de gestión. Lo hizo con cifras grandes y un mensaje claro: alto grado de ejecución, inversiones históricas y compromisos cumplidos. 60 millones de euros en agua, más de 50 en vivienda, 17,5 en planes de empleo, más de 40 en residuos, 16 en carreteras. Números de récord, según el propio gobierno insular.
Y conviene empezar reconociéndolo: bienvenida toda inversión real en la isla. El que dice que aquí no se ha hecho nada, miente. Se ha invertido en agua, se han levantado viviendas, se ha reforzado el transporte, Fuerteventura lidera el reciclaje en Canarias. Nada de eso lo vamos a negar, porque negarlo sería tan poco honesto como exagerarlo.
Pero un balance de gestión no se mide en un atril. Se mide en otro sitio: en tu casa, en tu grifo, en tu nómina, en lo que te cuesta vivir donde naciste. Y ahí, la cuenta del majorero es bastante distinta a la del pleno.
Lo que dicen las cifras y lo que dice la calle
El Cabildo presume de 60 millones en agua y de haber dejado atrás la emergencia hídrica. Es verdad que la situación mejoró respecto a hace dos años. Pero también es verdad que el sur sigue conviviendo con cortes, que la desaladora del sur sigue sin levantarse y que este mismo mes la principal tubería de la isla se ha roto una y otra vez. El dinero, sobre el papel, está. El agua, en demasiados grifos, todavía no llega como debería.
El Cabildo anuncia 176 viviendas nuevas y 581 a rehabilitar. Bienvenidas, todas y cada una. Pero esas casas tardan, y el alquiler no espera: sigue disparado y deja fuera a quien vive y trabaja aquí. Un joven majorero no puede esperar a una promoción que se entregará dentro de años: necesita un alquiler que pueda pagar hoy.
El Cabildo habla de millones en empleo y en ayudas. Mientras tanto, Canarias firmó su mejor mayo en dos décadas y Fuerteventura apenas lo notó, porque el problema de fondo no es la falta de trabajo, sino la estacionalidad: empleo que dura lo que dura la temporada y luego desaparece.
Y todo esto ocurre en la isla que más crece de toda Canarias —algo que la propia presidenta reconoció hace apenas dos semanas—. Somos cada vez más, y los servicios no crecen al mismo ritmo que la gente.
El problema no es el dinero. Es que no llega a tu vida
Aquí está el fondo del asunto. No dudamos de los millones. Dudamos de que lleguen a ti.
Una isla no se mide por lo que se presupuesta, ni por lo que se anuncia en una rueda de prensa, ni siquiera por lo que se ejecuta sobre el papel. Se mide por algo mucho más sencillo y mucho más exigente: por si la vida del vecino, este año, va mejor que el anterior. Por si abrir el grifo dejó de ser una incertidumbre. Por si encontrar casa dejó de ser una odisea. Por si un trabajo permite quedarse en la isla en lugar de tener que irse.
Un balance que suena bien en el pleno pero que no se nota en el barrio no es un buen balance. Es un buen discurso. Y la diferencia entre las dos cosas la conoce perfectamente cualquiera que viva aquí.
Lo que Fuerteventura Avanza propone
No basta con criticar el balance. Hay que proponer otra forma de medirlo:
- Que el balance se mida en la vida del vecino, no en el atril. Indicadores claros y públicos: cuántos cortes de agua hubo este año, cuánto subió el alquiler, cuánto empleo estable se creó. Datos que cualquiera pueda comprobar.
- Un plan insular con plazos y fechas, no anuncios sueltos año tras año. Que cada euro invertido tenga detrás un calendario y un responsable.
- Rendición de cuentas trimestral, no cada tres años. El vecino no debería esperar al final del mandato para saber si los compromisos se cumplen. Debería poder seguirlo cada pocos meses.
- Prioridad al barrio. Que los millones empiecen por donde más duele: el agua que falla, el alquiler imposible, el empleo que no dura.
El verdadero balance lo haces tú
Por eso, antes que cualquier cifra, queremos preguntarte a ti, que vives la isla cada día: ¿notas tú ese balance?
¿En qué se ha traducido en tu vida —en el agua, en la vivienda, en el empleo, en la sanidad, en el transporte— o no se ha traducido en nada? Cuéntanoslo. Con tus respuestas dejamos de hablar de millones en abstracto y empezamos a hablar de lo único que importa: si la vida en Fuerteventura es de verdad un poco mejor.
Un balance no se mide en millones. Se mide en si tu vida va mejor. Y esa cuenta la haces tú.