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Infraestructura24 de abril de 2026Por Fuerteventura Avanza

La central eléctrica de El Charco: décadas de promesas, barrios con humo

La central térmica de El Charco lleva décadas instalada en pleno corazón de un barrio residencial de Puerto del Rosario. Y esta semana, el debate volvió a encenderse: el Gobierno de Canarias aseguró que ha hecho "todo lo posible" para trasladarla. Los vecinos no piensan lo mismo.

Una infraestructura del siglo pasado en una ciudad del siglo XXI

El Charco es el nombre de la central eléctrica que abastece a Fuerteventura desde hace décadas. El problema es que está rodeada de casas, colegios y comercios. Lo que en su día fue una instalación en las afueras de la ciudad ha quedado engullida por el crecimiento urbano de Puerto del Rosario.

Las emisiones, el ruido y el impacto visual llevan años siendo una queja recurrente de los vecinos del entorno. No es un problema nuevo: es un problema crónico que cada gobierno promete resolver y ninguno resuelve.

El Gobierno dice que lo ha intentado. Los vecinos dicen que no es suficiente.

Esta semana, representantes del Gobierno de Canarias defendieron sus gestiones ante las críticas del Cabildo de Fuerteventura. El argumento: se ha hecho "todo lo posible" para iniciar el traslado de la central.

La propuesta en discusión contempla reubicar la planta en la zona de Zurita, en las afueras de la capital. El Cabildo, sin embargo, exige el desmantelamiento completo, no el traslado. Y los vecinos afectados son claros: mover el problema a otro barrio no es una solución.

El déficit energético: la excusa que paraliza

Detrás de la inacción hay un argumento técnico: Fuerteventura necesita 80 megavatios adicionales conectados a la red en 2026 y otros 90 en 2028. Sin la central operativa, la isla podría sufrir cortes de suministro.

Es un argumento legítimo. Pero no puede ser una excusa indefinida.

La transición energética de Fuerteventura lleva años en el papel. La isla tiene condiciones óptimas para las energías renovables —sol, viento, espacio— y, sin embargo, sigue dependiendo de una central de fuel oil del siglo pasado.

Lo que debería pasar

Desde Fuerteventura Avanza, nuestra posición es clara:

  1. El traslado no es suficiente. Mover la central de barrio no resuelve la dependencia de combustibles fósiles ni la obsolescencia del modelo energético.
  1. Se necesita un plan real de transición. Con fechas, inversiones y alternativas renovables que garanticen el suministro.
  1. Los vecinos tienen derecho a saber qué va a pasar con su barrio. No promesas. Un calendario con hitos verificables.
  1. La transparencia es innegociable. Todos los informes técnicos sobre la central y sus impactos deben ser públicos.

Un problema que define prioridades

La central de El Charco no es solo un problema de infraestructura. Es un termómetro de cómo se gestiona esta isla.

No es falta de dinero. El Cabildo de Fuerteventura maneja 183 millones de euros en 2026. No es falta de técnicos ni de informes.

Es falta de voluntad política para tomar decisiones incómodas.

Fuerteventura merece un modelo energético del siglo XXI. Y los vecinos de El Charco merecen respirar aire limpio.

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