Vivienda en Fuerteventura: récord de inversión pública, pero los majoreros siguen sin poder alquilar
El vicepresidente del Cabildo, Blas Acosta, lo dijo esta semana con orgullo: la institución insular ha gestionado en torno a 90 millones de euros en infraestructuras esta legislatura, más otros 60 en obras hidráulicas. "Jamás el Cabildo ha gestionado más de 20 millones de euros por año de infraestructuras, nunca", afirmó. Es un récord. Y conviene empezar por lo justo: reconocerlo.
Lo que sí se está haciendo
Seamos honestos con los datos antes de pedir nada. Detrás de esa cifra hay obra real y necesaria: la ciudad deportiva de Antigua, el campo de fútbol de La Lajita, la residencia de mayores de Gran Tarajal, el mantenimiento de carreteras, inversión en el tercer sector. Cosas que la isla necesitaba y que mejoran la vida de la gente. Decir lo contrario —que "no se hace nada"— sería el mismo discurso vacío que tanto cansa al vecino.
Reconocer lo que funciona es parte de hacer política con honestidad. Y suma credibilidad a quien después señala lo que falta.
Lo que aún falta: la inversión que de verdad cambia una vida
Porque hay un tipo de inversión que no aparece en ese récord y que es, probablemente, la que más le importa al majorero de a pie: poder permitirse vivir en su propia isla.
Una carretera nueva está muy bien. Una residencia de mayores, también. Pero ninguna de las dos sirve de nada si tus hijos tienen que irse de Fuerteventura porque no encuentran un piso que puedan pagar. Si trabajas en la isla pero duermes en una habitación compartida porque el alquiler se ha disparado. Si naciste en un pueblo y ya no puedes vivir en él.
El dato que duele
El problema tiene nombre y número. Según la memoria de la nueva Ley canaria de vivienda vacacional (Ley 6/2025), en 2023 las plazas vacacionales ofertadas en Fuerteventura equivalían al 22% de la población de la isla. Una de las presiones más altas del archipiélago.
Cada vivienda que se convierte en alojamiento turístico es, muchas veces, una casa que deja de estar disponible para una familia que vive y trabaja aquí todo el año. La propia ley lo reconoce: su objetivo declarado es que el crecimiento turístico "no vulnere el derecho a una vivienda adecuada y asequible". La nueva norma fija que, como regla general, el 90% de las viviendas de un municipio se destine a uso residencial y solo el 10% a uso turístico.
La herramienta existe. Ahora hace falta voluntad para usarla a favor del que vive en la isla. Y este reto no es solo del Cabildo: la propia presidenta insular reconoció en el reciente foro económico de la Biosfera que garantizar la vivienda es uno de los servicios básicos que la isla debe asegurar mientras crece. Compartimos el diagnóstico. Lo que pedimos son resultados.
Nuestra propuesta: que el próximo récord sea en vivienda
En una isla que crece más rápido que ninguna otra de Canarias, y que pelea por que sus servicios lleguen a todos sus pueblos, la vivienda no puede ser la asignatura que siempre se queda para después.
Desde Fuerteventura Avanza creemos que el próximo récord de inversión tiene que tener una sola dirección: que un majorero pueda permitirse un techo en Fuerteventura. Eso pasa por:
- Suelo público para alquiler asequible, con plazos y rendición de cuentas, no anuncios.
- Aplicar de verdad el límite del 90% residencial que la ley permite, priorizando a quien vive en la isla frente a la conversión vacacional.
- Un plan insular de vivienda que ponga la vivienda residencial en el centro de la planificación, no en los márgenes.
La inversión en hormigón es bienvenida. Pero la vivienda es para vivir. Y mientras una sola familia majorera tenga que irse de la isla por no encontrar un techo, el récord de verdad seguirá pendiente.
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¿Cuánto te cuesta a ti vivir en tu isla? Cuéntanoslo. Tu testimonio nos ayuda a poner el foco donde de verdad duele.