Diez años de ley, cero lapas: así se pierde el patrimonio marino de Fuerteventura
Hay una especie que no existe en ningún otro lugar del planeta más que en Fuerteventura y en las Islas Salvajes: la lapa majorera (Patella candei). Un estudio del grupo de investigación ECOMAR de la Universidad de La Laguna, publicado en la revista científica Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems y recogido el 14 de julio de 2026 por Canarias7, Radio Insular y El Diario/Canarias Ahora, confirma lo que muchos vecinos de la costa ya intuían: ha desaparecido de prácticamente toda la costa de la isla y del islote de Lobos. Hoy solo sobrevive una única población, en el sur, en la península de Jandía.
No es una desgracia natural sin más. Es la crónica de una década de ley sin cumplir.
Qué dice el estudio
El Decreto 161/2015 (BOC nº 136) instauró hace diez años un plan de recuperación para la lapa majorera: áreas de conservación prioritaria y prohibición total de su recolección en toda la isla. Sobre el papel, la especie lleva una década blindada.
El estudio de la ULL compara los datos históricos con el estado actual de las poblaciones y llega a una conclusión incómoda: la situación no ha mejorado desde que el decreto entró en vigor. La especie ha seguido retrocediendo en el mismo periodo en el que, según la norma, debería haberse estado recuperando.
Por qué ha fallado la protección
La causa que señala la propia investigación no es ningún misterio: el marisqueo ilegal ha seguido operando pese a estar prohibido. La lapa majorera queda expuesta durante la bajamar, lo que la hace extremadamente vulnerable a la recogida furtiva. Una ley que prohíbe algo, sin nadie que vigile que se cumple, es papel mojado.
Hay un dato que lo confirma casi por casualidad: la única población que sobrevive, en Jandía, se mantiene precisamente en una zona de oleaje fuerte, donde el acceso a la costa es más difícil. No es la vigilancia institucional la que ha protegido a esa población. Es la propia naturaleza, con un mar que no deja acercarse con facilidad. Donde el acceso ha sido fácil, la especie ha desaparecido.
El patrón de fondo
Este caso se suma a otros que venimos señalando: normas, decretos y planes que existen en el papel pero que no van acompañados de los medios, la vigilancia o el seguimiento necesarios para que se cumplan de verdad. Proteger una especie —o un tramo de costa, o un recurso natural— no consiste en publicar un decreto en el Boletín Oficial de Canarias y darlo por hecho. Consiste en que, diez años después, esa especie siga estando ahí.
La lapa majorera no es un asunto menor ni lejano. Es patrimonio exclusivo de Fuerteventura, parte de lo que hace única a esta isla, y también parte del sector primario y la cultura marisquera tradicional que muchas familias majoreras han vivido de cerca. Perderla no es solo perder una especie: es perder algo que no se puede recuperar de otro sitio, porque en ningún otro sitio existe.
Lo que pedimos desde Fuerteventura Avanza
No basta con que la norma exista. Pedimos que se cumpla:
- Vigilancia real y continuada en las zonas de costa donde la lapa majorera todavía podría recuperarse, con presencia efectiva y no solo normativa sobre el papel.
- Un balance público y periódico del estado de las especies protegidas por decreto en Fuerteventura, que diga con claridad qué ha mejorado y qué no en estos diez años, no solo cuando lo saca a la luz un estudio universitario.
- Colaboración con los marisqueros y pescadores locales, que conocen la costa mejor que nadie, para que la protección se construya con quien vive del mar y no contra él.
Lo último que queda
Solo hace falta una tormenta más fuerte, un año más de dejadez, para que la última población de Jandía siga el mismo camino que el resto de la costa. Diez años dan para mucho: para que una ley se cumpla, o para que una especie desaparezca del todo mientras el decreto sigue publicado, intacto, en el Boletín Oficial de Canarias.
¿Has visto marisqueo furtivo en la costa de tu zona? Cuéntanoslo en el formulario de participación — recogemos lo que veis en cada tramo de la isla.
Fuerteventura Avanza — Primero las personas.